‘A mí me gusta lo que estoy haciendo, me gusta conversar con la gente, especialmente con las bases, y eso es lo que hago de forma organizada’.
Tito Herrera |
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‘Yo renuncié porque consideré que era lo correcto para el país’. |
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Le incomoda que la gente le recuerde su parecido físico con Omar Torrijos. |
El único ministro que le renunció a Martín Torrijos ahora quiere ser presidente. Laurentino Cortizo Cohen, el mismo hombre que acompañó al hijo del general en las fallidas elecciones de 1999 y que en 2004 aceptó un puesto en su Gabinete tan solo por 15 meses, partió por delante al confesar, primero que sus contrincantes, sus pretensiones de ser el nuevo inquilino del Palacio de Las Garzas.
El ex legislador (1994-99) no quiere dejar ningún cabo suelto. Además de los asesores extranjeros que ha contratado para maquinar su estrategia política, ha reclutado los servicios de Genios Publicidad, la misma agencia que en 2004 estuvo detrás del concepto de Patria Nueva que llevó a Torrijos al poder.
Cortizo Cohen dice no arrepentirse de su renuncia, aunque la decisión haya congelado su amistad con el presidente, con quien ahora solo intercambia esporádicas llamadas telefónicas y cordiales felicitaciones de cumpleaños.
Le incomoda que la gente le recuerde su parecido físico con Omar Torrijos, pero se confiesa torrijista por convicción, pese a que dice que estuvo fuera del país durante la dictadura militar (1968-1989) y regresó cuando el general ya había muerto (1981).
La lista de políticos que admira es corta pero ecléctica: su rival Ernesto Pérez Balladares y su ex compañera de Gabinete, Balbina Herrera. A la cabeza de su lista está Pedro Miguel González, el hombre a quien Estados Unidos ha señalado como el culpable de que Panamá termine el año 2007 sin un tratado de promoción comercial.
Cortizo Cohen, el disidente de la cúpula de poder del Partido Revolucionario Democrático, recorre el país para tocar base con los 580 mil miembros del partido oficialista con miras a fortalecer su figura a fin de ganar la candidatura presidencial del PRD para las elecciones del 3 de mayo de 2009. Quiere recibir de manos de su ex jefe, Martín Torrijos, la banda presidencial.
— ¿Cuándo decidió que quería ser presidente de la República?
— Lo pensé casi al año de mi renuncia, fue en diciembre del año pasado. Comencé a analizar una serie de situaciones en el país que involucraban problemas nacionales y decidí que iba a presentarle a mi partido mi nombre como un candidato para las primarias.
— ¿Cuáles son los puntos vitales que tendría una propuesta de Gobierno hecha por Ud.?
— Los pilares de lo que debe ser la gestión de gobierno en los próximos cinco años girarían en seis áreas: combate a la pobreza y marginación, estado de derecho, educación para la vida y el trabajo, economía competitiva para generar empleos, instituciones independientes, y transparencia y rendición de cuentas.
Por supuesto que dentro de estos seis ejes hay temas que son prioritarios para mí, como el costo de los alimentos; segundo, seguridad ciudadana, salud, transporte y generación de energía.
— ¿Qué tan difícil ha sido hacer campaña al quedar fuera del círculo de poder de Martín Torrijos luego de su renuncia?
— El PRD es un partido enorme con muchas tendencias. Yo no estoy presentando mi nombre para que Martín Torrijos le dé la bendición. El voto de Martín Torrijos vale uno. Yo no tengo la misma amistad que tenía antes de mi renuncia, hay una relación de llamadas, pero no le tengo que pedir permiso a Martín Torrijos para mis decisiones políticas, así como él tampoco me las tuvo que pedir a mí cuando las tomó. Es una opción más que tienen todos los miembros del PRD para que decidan qué candidato presenta la mejor opción.
— ¿Y el hecho de que haya sido el primero en lanzarse, no lo desgasta ante sus posibles rivales, como Samuel Lewis Navarro, Juan Carlos Navarro y Ernesto Pérez Balladares, quienes no paran de recorrer el país, pese a que no declaran oficialmente que están en campaña?
— Las campañas políticas son duras y especialmente dentro del PRD son intensas. A mí me gusta lo que estoy haciendo, conversar con la gente, con las bases, y es lo que hago de forma organizada. Estoy recorriendo del interior a la provincia de Panamá, conversando con la gente en reuniones extensas donde nos podemos mirar a los ojos, discutiendo los ajustes que tenemos que hacer, especialmente para disminuir el nivel de pobreza.
El próximo gobierno, independientemente de que debe seguir promoviendo el crecimiento económico, tiene que estar viendo la raíz de la marginación. He sometido mi nombre como una alternativa. Lo importante es que el campo político esté nivelado para todos, en el momento en que sienta que no esté nivelado, el primero que va a llamar la atención públicamente va a ser Laurentino Cortizo.
— ¿No ha sentido boicot de su partido?
— La gente del PRD sabe quién es Nito Cortizo. Reconoce que en momentos muy difíciles del PRD he estado al lado del PRD. No solo lo reconocen las bases o los mandos medios, tienes una Balbina Herrera que lo ha reconocido públicamente.
Cuando perdimos [en las elecciones de 1999], mi partido, Solidaridad, decidió apoyar a [Mireya] Moscoso. Yo dije públicamente que no podía porque era muy difícil para mí aceptar que estaba cambiando de una semana para otra. Era como decirle a Martín, “hasta luego, ya perdiste, ahora me voy al bando ganador”. Segundo, era difícil decirle a mis dos hijos que esos afiches que tenían en sus cuartos de Martín había que romperlos.
Muy poca gente se quedó alrededor de Martín cuando perdió. Yo lo he dicho: la silla presidencial tiene muchos amigos, quien llegue allí va a tener supuestos amigos alrededor de la silla. Yo demostré que mi amistad era con la persona.
— Si usted hubiera sido nombrado con nombre y apellido, como Pedro Miguel González, el causante de que el TPC con Estados Unidos se hubiera congelado, ¿usted hubiera renunciado?
— Yo sí hubiese considerado una serie de factores, pero fue una decisión de Panamá. Sé que hay gente que está totalmente en desacuerdo, pero fue una decisión tomada por la Asamblea Nacional y cualquier modificación debe emanar de allí, y no sentirse que es una decisión por presiones dirigidas desde Estados Unidos.
Ponerse [el secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez] a dar declaraciones en las escalinatas de la Presidencia de Panamá, frente a un ministro de Comercio e Industrias [Alejandro Ferrer] y el primer vicepresidente [Samuel Lewis Navarro], a darnos instrucciones a nosotros, para mí esas declaraciones fueron irrespetuosas.
— Un candidato necesita consejeros políticos, ¿a quién usted escucha?
— Tenemos un equipo de estrategia política; los nombres no te los voy a dar porque son gente del PRD y de afuera del PRD. También tengo asesores que no son panameños que han estado en Panamá, justo acaba de irse uno. Estamos a punto de hacer una encuesta de base que está considerando no solo el aspecto político per se, sino también lo económico y social. Esta encuesta se inicia a principios de diciembre y va mucho más allá de la pregunta clásica “¿en estos momentos por quién votaría?”.
— Dentro de su partido, ¿a quién admira como político?
— Hay muy buenas figuras, si yo empiezo a decirte nombres voy a dejar por fuera dirigentes de base que me han impresionado mucho. También está la dirigencia nacional, tienes a un ex presidente de la República, Ernesto Pérez Balladares, tienes a una Balbina Herrera, que tienen una experiencia política muy importante.
— Si pudiera reciclar a alguien del Gabinete actual para ponerlo en el suyo, ¿a quién escogería?
— A mí me gusta, aunque en algunas cosas no estuvimos de acuerdo, Alejandro Ferrer. No te menciono a Balbina porque se ha dicho que va a correr por la alcaldía; la viceministra de Salud, Dora Jara, ella es muy humana. También me ha gustado el giro que le ha dado Rubén Blades al tema del turismo. Él llega del mundo de la farándula a entrar en el Gobierno, la burocracia es dura y pesada, pero ya lo veo más desenvuelto y veo resultados, la emoción que tiene con la nueva campaña publicitaria. Tiene su propio estilo y me gusta porque es diferente.
— ¿Usted se considera torrijista?
— Claro que me considero torrijista.
— Cuando salió su anuncio para conmemorar el 11 de octubre, se habló de que su foto se parecía mucho a la de las clásicas imágenes del general Torrijos, ¿usted lo planeó así?
— Esa foto la sacó la agencia de una foto donde estoy yo en una gira con Martín en el Instituto Nacional de Agricultura, en Divisa, en un Día del Productor en octubre de 2005.
— Entonces fue la publicitaria, ¿no fue Fergo [la agencia del suegro del Presidente Torrijos]?
— No, aunque Fergo es muy buena.
— ¿Durante los años de la dictadura qué estaba haciendo?
— Estaba estudiando afuera. Estuve hasta el cuarto año en el Colegio Javier y en el 69 me fui a estudiar la secundaria en La Salle de Nicaragua. De allí me fui a estudiar inglés a Michigan. Regresé a Panamá en el 85, porque estudié mi licenciatura y mi maestría en administración de empresas. Hice mi doctorado en comercio internacional en la Universidad de Texas. Regreso a Panamá en 1985 y estuve en la empresa privada. Comencé en el 93 mi carrera política: fui legislador en dos ocasiones, candidato a la vicepresidencia de la República y ministro por 15 meses.
— ¿Así que usted no vivió toda la dictadura?
— No, estuve fuera del país.
—¿Se arrepiente de haber renunciado al Gabinete?
— No, te lo digo sinceramente. Lo fácil hubiese sido quedarse. Yo renuncié porque consideré que era lo correcto para el país. Déjame decirte algo, las conversaciones que mantuve con el presidente, que fueron durante un par de semanas, tampoco fueron fáciles para él, obviamente, pero estoy seguro de que en este momento el presidente debe saber perfectamente bien que mi renuncia alertó al país sobre el tema sanitario, que no tiene márgenes para el relajamiento.
— Ud. ha dicho que a pesar del distanciamiento, todavía intercambia tarjetas de Navidad con el presidente.
— Yo lo aprecio a él como persona. En un momento dado no estábamos sintonizados, pero él sabe que mi decisión fue muy ponderada.
Hay veces que él llama para ver cómo estoy. En los cumpleaños siempre tiene la deferencia de llamar para saber cómo estoy, de mandar una tarjeta; el 8 de diciembre siempre llama a mi mamá...
— ¿Usted le va a mandar una tarjeta de Navidad este año?
— Claro que se la voy a mandar.