Un violento videojuego es la premisa de ‘Hitman’, una película cuya fortaleza son las escenas explosivas, es decir, los recursos usuales de la acción cinematográfica.
Hitman es otra película de acción, con reminiscencias en el thriller, que se basa en un videojuego, un entretenimiento que gusta tanto a los jóvenes, pero que cuando pasa al cine sus resultados pocas veces son óptimos. Esta no es la excepción.
Su trama es de lo más básica y predecible como suele ocurrir: el agente 47, interpretado por Timothy Olyphant (Live Free or Die Hard), es contratado por una misteriosa organización conocida como “La Agencia” para ser un asesino a sueldo. Al rato el gato se convertirá en el ratón, cuando el victimario se pase a las filas de las víctimas después de caer en una trampa, pero claro, no será una inofensiva persona perseguida, sino una máquina de matar y destruir que cualquier grupo terrorista quisiera tener en sus filas.
Obviamente el agente 47 las tendrá difícil, pues tanto la Interpol como el Ejército ruso le pisarán los talones por varios rincones de Europa del Este, pero sin alterarse, que el final es feliz y reivindicativo.
Hitman se estrenó en Estados Unidos el 21 de noviembre de 2007 y este mes en Panamá. Tuvo un costo de producción de 33 millones de dólares y ha recaudado hasta el momento unos 41 millones de dólares.
Se trata del segundo largometraje del francés Xavier Gens, quien comenzó como asistente de dirección en películas comerciales como Double Team (1997) y Maximum Risk (1996).
Las críticas fueron divididas para Hitman, aunque las que están en contra son las más demoledoras. Primero las favorables. The Washington Post la consideró “la mejor película surgida de un videojuego violento que jamás hayamos visto. Una experiencia del todo entretenida”. El Chicago Sun-Times ya baja la intensidad de los elogios cuando señala que Hitman “se sitúa en el umbral entre arte y videjuegos. En el lado incorrecto del umbral pero, aún así, merece algo de crédito”.
La artillería en contra se desata cuando The New York Times señala que es un producto audiovisual que “explota todos los clichés imaginables de las películas de acción y a pesar de todo resulta sosa. Es una película tipo bang, boom para simples aburridos”.
En tanto, Entertainment Weekly es aún más severa al señalar que Hitman “podría ser la película más tonta del año, gracias a su estúpida premisa”.