20 de enero de 2008 :: Edición 275

Protagonista

Danilo Pérez, música compartida

El Quinto Panama Jazz Festival se extenderá del 21 al 25 de enero, en el Centro de Convenciones Atlapa, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

Daniel Domínguez Z.

Es parte del cuarteto de Wayne Shorter, colectivo que ha sido comparado con el quinteto de Miles Davis de los aos 1960. El pasado 31 de diciembre se present ante 12 mil personas en el auditorio del Berklee College of Music (Boston, EU).
Danilo Prez, Jahaziel Arrocha y Milagros Blades en un concierto realizado en Boston, que fue transmitido por 200 estaciones de radio en Estados Unidos.
La Prensa/Eric Batista
Prez ha compartido escenario con leyendas como Paquito DRivera, Dizzy Gillespie y Tito Puente.
Danilo Pérez duerme cinco horas al día. ¿Sufre de insomnio? ¿Necesita medicamentos para el sueño? En lo absoluto; tiene una serenidad palpitante, pues está resolviendo los últimos detalles del Quinto Panama Jazz Festival, una serie de conciertos y clases magistrales que se realizarán en la ciudad capital del 21 hasta 26 de enero.

Este pianista panameño es algo más que el principal gestor de este evento. Es una persona comprometida con el arte, la educación, el turismo y el devenir de su gente. Sí, suena a frase hecha, pero Pérez bien podría estar organizando los conciertos que dará en 2008 con su trío, o averiguar cuántas ciudades visitará como miembro del cuarteto del maestro Wayne Shorter, o preparando las clases a esos alumnos que él espera superen a su profesor.

También podría invertir cada segundo en ser feliz al lado de su esposa, la saxofonista chilena Patricia Zárate, y divertirse de lo lindo con sus hijas Daniela, de tres años, y Carolina, de dos. “Fuera de todos los logros, mi mayor reto es ser una buena persona y un buen papá. Estos son mis proyectos más difíciles”.

Quien se graduó de la Berklee College of Music (Boston, Estados Unidos) hace todas las actividades antes mencionadas y más. Por eso su descanso es limitado. “No sufro de ‘yoísmo’, ni ando con ansias de que me aplaudan. Solo quiero dar mi contribución”. Después de una carrera que incluye siete discos propios y tres nominaciones al premio Grammy y otras dos al Grammy Latino, no le interesa la actitud de algunos músicos nacionales que se la pasan hablando negativamente de sus colegas, ni anda en el plan de estrella del jazz internacional, aunque lo sea y esté al nivel de Herbie Hancock y Keith Jarrett. Pérez ve el mañana pasar a su lado y lo aborda con entusiasmo.

Lo que ocurrió

El 31 de diciembre de 2007, Danilo Pérez fue el plato fuerte del “Toast of the Nation”, un concierto que fue realizado en la Berklee College of Music, a casa llena, transmitido por 200 estaciones de radio en Estados Unidos y que se calcula fue escuchado por un millón de oyentes.

Pérez generalmente rechaza las propuestas laborales que le exigen pasar fuera de su hogar la última noche del año. “No lo hacía desde que era muchacho y tocaba en el Club Unión. No lo hice ni cuando tocaba con la United Nations Orchestra de Dizzy Gillespie. Me han ofrecido conciertos para esa fecha y siempre las he rechazado porque quiero estar con mi familia”.

Esta vez aceptó la propuesta porque era una oportunidad de rendirle tributo a su país con la composición y ejecución de Panama Suite, una pieza en tres movimientos que une el palpitar de lo urbano con elementos folclóricos del istmo y de otras latitudes latinoamericanas.

Esa noche tuvo a su cargo una portentosa big band. De Panamá invitó a dos jóvenes promesas que fueron descubiertas por el propio Pérez: la percusionista Milagros Blades y el saxofonista Jahaziel Arrocha.

“Este show fue revelador para estos chicos, pues no estaban acostumbrados a estar al frente de 12 mil personas”, explica el que hace música desde los tres años cuando recibía las enseñanzas de su padre, un director y cantante.

El mensaje de Panama Suite, inspirada en la tonada Quiero Amanecer, es similar al que propone Pérez en sus acciones cotidianas: “es la necesidad de que aspiremos a un mejor mañana, que las personas se levanten contentas, con ilusión, con deseos de trabajar”.

Un proyecto orquestal

Acaba de terminar la grabación de un disco con orquesta y lo hizo en colaboración con el productor alemán Claus Ogerman, un arreglista y director que ha laborado con figuras como Michael Brecker (saxofonista norteamericano), Tom Jobin (pianista brasileño), Bill Evans (jazzista estadounidense) y Diana Krall (pianista canadiense).

“Conocí a Ogerman porque cuando escuchó mi álbum Motherland fue muy amable al decirme que era uno de los mejores discos del mundo, no importa el estilo musical. Él no había vuelto a trabajar en un álbum orquestal con piano desde cuando lo hizo con Bill Evans y es un honor que lo hiciera conmigo”, explica Pérez, quien hace unas semanas terminó un disco en el que colabora con David Sánchez, saxofonista de jazz originario de Puerto Rico.

Across The Crystal Sea será un compacto en el que el público apreciará una faceta distinta de Danilo Pérez. “Ogerman piensa que es un disco con mucha melancolía. Es un material que me toca de una forma muy linda, donde el piano se entrelaza con la orquesta e interpretamos a compositores clásicos como Rachmaninov y Manuel de Falla, a los que les ponemos jazz y sonidos latinos”.

Habrá que esperar hasta el mes de mayo para escucharlo.

Más que vender discos

Para Danilo Pérez, la música no se reduce a un mero entretenimiento, ni es la oportunidad de recibir elogios del New York Times o de la Billboard, ni de aumentar las ventas de sus producciones.

Al contrario, considera la música como un instrumento para que la sociedad siga adelante. “Ser músico es una responsabilidad muy grande y los artistas debemos colaborar a un mundo mejor. No debemos estar pensando si tenemos un cheque en el banco. Hay que enseñarles a los empresarios que invertir en la cultura vale la pena, que no es un regalo, sino una inversión para el futuro”.

Por eso, quien fuera nombrado Embajador Cultural de Panamá en el año 2000, le tiene fe a los resultados de la Fundación Danilo Pérez, fundada en 2005, y que parte de sus fondos los adquiere de los boletos vendidos durante los festivales de jazz que ocurren desde hace cinco años, y de empresas e instituciones que creen en su labor.

“Cuando tú siembras, cosechas. Mi proyecto más grande es mi familia y los artistas que pueda ayudar. Ya no quiero participar en giras tan largas y cuando viajo lo hago con mi computadora, leyendo y mandando correos sobre el festival, o para saber de mis hijas o sobre Milagros [Blades] o Jahaziel [Arrocha]”, indica Pérez, quien a inicios de enero tuvo un concierto sinfónico en Liverpool, capital cultural de Europa de 2008.

Fuerza e inspiración

Hace 14 años comenzó su faena docente y en estos momentos no se da abasto como profesor en el New England Conservatory y en el Berklee College of Music. Recibe anualmente la petición de hasta 60 alumnos que desean estar bajo su tutela, de los cuales solo puede aceptar a 15 para compartirles su bagaje y experiencia.

Su punto de partida es tocar el piano por satisfacción espiritual. “Tocar sabiendo que lo que haces tiene un impacto positivo, pues me preocupa que en Panamá el desarrollo económico no va acorde con el impulso educativo. El desempleo es grande. Hay que darle permanencia a este progreso que estamos experimentando”.

No hay tiempo para nada. “Ya casi no puedo ni practicar. Cuando los estudiantes me ven tocando y componiendo se preguntan cómo lo hago. La respuesta es que todo lo hago por mi esposa, mis hijas, mis padres, para ti y para todos, porque siento que todos tocamos en una misma banda. Estoy enamorado del proceso de colaborar para el festival

de jazz y el resto de nuestros planes, porque para mí la música es una especie de motivación, de fuerza, de inspiración y de curación. Por eso no me interesa la parte comercial y frívola que a veces hay dentro de la música”.

Una jornada normal de Danilo Pérez es llegar a Boston en la mañana después de un concierto y durante la tarde pasarse en el aula de clases. “Esto lo hago porque estoy motivado por los resultados que he tenido. Hay estudiantes míos que hoy tocan con Herbie Hancock, Paquito D’Rivera y Beyonce o ganan competencias musicales en Europa. Es algo muy satisfactorio”, indica el consejero artístico del Kimmel Center (en Filadelfia) y miembro de la directiva del Cambridge Multicultural Arts Center.

Lo que sí lamenta es que “por más que he intentado hacer esa misma labor en Panamá, no lo he podido conseguir lo suficiente. Estamos todavía en un lento proceso. Todavía no estoy satisfecho, pero tengo el caso de Jahaziel [Arrocha], a quien entrené junto a mi esposa Patricia por cinco meses y le enseñamos desde inglés hasta sobre la comida en Boston. Él se ganó una beca y estuvo cinco semanas en Berklee. Después se ganó la beca presidencial de Berklee, que solo se la dan a 10 jóvenes a nivel mundial y la obtienen los que son extremadamente talentosos”.

La formación es parte del Quinto Panama Jazz Festival. Su esposa Patricia está al frente de esta área, y ella explica que “hay muchachos que vienen de Venezuela, Perú, Costa Rica, Colombia, y estarán acá por su cuenta porque quieren estar en las clases de lo que usted se imagine relacionado con la música, a cargo de los invitados al festival, y serán talleres sobre guitarra, batería, voz, grabar en estudio, sobre producción, etc. Además, por una semana, vamos a poner en contacto a niños panameños con la música y la danza y posteriormente harán una presentación”.

Otra ventaja que brinda el festival. Estudiantes latinoamericanos vendrán con el objetivo de aspirar a las becas que ofrecerán, por medio de audiciones, la Berklee College of Music y los conservatorios

de New England y de Puerto Rico. Danilo Pérez lo resume así: “es como si vinieran agentes de las Grandes Ligas de béisbol y ficharan a un nuevo Carlos Lee”.

Quiere dejar como legado un Panama Jazz Festival que sea tan relevante como su similar en Montreal (Canadá). “Panamá está despertando al fenómeno del turismo cultural, que nunca se había dado con esta intensidad. Los hoteles están recibiendo reservas de Estados Unidos, América Latina y Europa. Estamos dando una oferta a los visitantes del extranjero”.

Danilo Pérez confía en que este sea un proyecto que irá en aumento. “En 10 años van a decir: ‘wao, lo que se ha hecho’. El estímulo al turismo y el aliento que le damos a los jóvenes a tener un sueño que puedan cumplir, eso es increíble. Tocar con Wayne Shorter o con mi trío, componer, estar con mis seres queridos, todo forma parte de una misma energía. Cada uno de estos actos es una manera de celebrar la vida”.

La programación

El Quinto Panama Jazz Festival comienza con las clases prácticas que los músicos invitados a esta actividad ofrecerán a estudiantes latinoamericanos y que se extenderá del 21 al 25 de enero, en el Centro de Convenciones Atlapa, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

Los conciertos arrancan el miércoles 23 de enero, a las 8:00 p.m., en el Teatro Nacional, con una noche de bolero.

Luego, en el Teatro Anayansi de Atlapa habrá dos funciones, ambas a las 8:00 p.m. El jueves 24 se presentarán la intérprete Catherine Russell (en imagen) y el Tia Fuller Quartet. El viernes 25 será el turno de Stanley Jordan Trio y el Dave Samuels and Caribbean Jazz Project. Los boletos para estos toques tienen precios de 40, 30, 20 y 5 dólares.

El cierre será como siempre una presentación gratuita en la Plaza Catedral (San Felipe), el sábado 26 de enero, desde las 12:00 mediodía hasta la madrugada, con la presencia de todos los artistas nacionales y extranjeros que participaron en el festival.


 
 
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