20 de enero de 2008 :: Edición 275

Beber

Mi amiguito el Merlot

Creo que con lo único con que no recomendaría un Merlot sería con un pescado extremadamente delicado o con comida étnica muy condimentada.

Ana Alfaro

Me acuerda a Macaulay Caulkin. Todos lo amaban, hasta que se olvidaron de él. Ya no suena por ningún lado Mi pobre angelito, así como tampoco suena mi pobre amiguito el Merlot. Y encima, hace un par de años llega Entre copas (2004), la película aquella que fue una oda al Pinot Noir, y fusilan al Merlot. Dizque. Porque la verdad es que las ventas de Merlot en Estados Unidos son tanto más gigantescas que las del Pinot, que ni siquiera le hizo mella el “boomcito” de este último.

Por mucho tiempo, he de confesar, no le encontraba casilla ni razón de ser. Estaba demasiado ocupada con los misterios de la Shiraz, la Albariño o la Cab. Sauv. Pero poco a poco comencé a apreciar sus virtudes. Esta uva, que conforma parte de la trilogía de Bordeaux junto con las dos Cabernets (Sauvignon y Franc), es el componente más importante de los augustos vinos de St. Emilion y Pomerol, pero también juega un rol importante en Italia, donde está presente en 14 de las 20 regiones vitivinícolas de la bota. Juega un pujante rol en el área del Veneto-Friuli-Alto Adige, donde hasta hay una Strada del Merlot que corre a lo largo de la ribera del Isonzo. También se planta en Emilia Romagna, y en Toscana es parte del fenómeno de los Super Toscanos, e.g., Ornellaia de Antinori. También recuerdo haber probado un Planeta siciliano 100% Merlot, y el Masia Freyé de Vallformosa (Penedès) también es monovarietal Merlot, y este último se usa en ensamblajes de otras regiones españolas.

Para quienes aún no tengan ni idea de lo que estoy hablando, la Merlot produce un vino tinto de cuerpo medio. Esto significa que la frutica es más grande, y tiene la cáscara más delgada, que la Cab., por lo que la proporción mosto-ollejo (jugo-piel) es menor, y el vino adquiere menos taninos de la piel. Tiene un sabor afrutadito, con moras y ciruelas (aunque hace poco probé un Baron Philippe monovarietal con aromas de bosque otoñal) y los californianos la consideran, en palabras de Jancis Robinson (The Oxford Companion to Wine) equivalente a “Cabernet sin el dolor”, refiriéndose al componente más tánico de esta última. Dice también la inglesa que los estadounidenses la celebran por promover más la textura que el sabor, aunque los defensores de la cepa te dirán que ofrece cuerpo medio, pero sabor completo.

Yo, por mi parte, la he descubierto como un excelente comodín para cuando cenas afuera u ofreces un buffet de aquellos que parecen una poesía de Rubén Darío (verso, perla, pluma y flor) ya que calza bien con las carnes rojas, las pastas, los quesos y los pescados. Es más, creo que con lo único con que no recomendaría un Merlot sería con un pescado extremadamente delicado o con comida étnica muy condimentada, para lo que más bien promovería un blanco seco (el pescado) o un cava (lo étnico). Pero bueno, yo siempre prefiero las burbujas, aunque no olvide a mi amiguito venido a menos, el Merlot.


 
 
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