20 de enero de 2008 :: Edición 275

La última palabra

Elemental, querido lector

Descuidar la localización de la coma equivale a transmitir el pensamiento como un chofer que dirige un vehículo en una área urbana sin señales de tránsito.

Rafael Candanedo

La coma al poder. A través de internet circula cada cosa. Recibí un teorema gramatical que es ejercicio sobre el uso de la coma, y además una simulación sobre la eterna guerra y armisticio continuo de los sexos. Dependiendo de las localizaciones de la coma (o su ausencia) en el contexto de una oración, surgen significados diversos. La oración es la siguiente: ‘Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda’. Un significado posible es pro femenino: la coma sucede a la palabra ‘mujer’. Pruébelo. Un significado antifemenino: la coma posterior a ‘tiene’. Descuidar la localización de la coma equivale a transmitir el pensamiento como un chofer que dirige un vehículo en una área urbana sin señales de tránsito y que se ha quedado sin argumentos ante el guarómetro.

Intuición, instinto. ‘Intuición’ es el resultado de intuir: esa facultad de comprender de inmediato, sin mucho trabajo y sin mayor razonamiento. ‘Instinto’ es la facultad de valorar o apreciar ciertas cosas; además es la suma de aquel impulso de conservación de la vida. ‘Intuición’ es el presentimiento, y en la ciencia filosófica es la percepción íntima e instantánea de una idea o una verdad que aparece como evidente a quien la tiene. (Domina el instinto de conservación). (Su intuición le dijo que había llegado el momento crucial).

Modismos. Cómo alegran el pensamiento estas frases, algunas sacadas de la tradición y otras de la experiencia vital. Otras provienen de la leyenda. Unas son certeras en ocasiones y otras resultan fallidas. Representan el genio de la lengua y se constituyen en un soporte valioso.

El que siembra vientos cosecha tempestades. Las malas acciones y los odios resultan en consecuencias desastrosas.

El sol sale para todos. Verdad indiscutible: cuando el sol aparece en el cielo, lo hace para todos sin distinción de ninguna clase. Todos tenemos las mismas oportunidades en la vida. Similar interpretación tiene la oración aunque no lo veamos, el sol siempre está popularizada en una interpretación musical.

El que solo se ríe, de sus picardías se acuerda. Aquella persona que sonríe cuando está sola o mientras está en un grupo recuerda ciertas travesuras cometidas, que no le conviene comentar en público.

El tiempo es oro. Habla del valor del tiempo. Se le recuerda sobre todo a aquellas personas que no perciben la importancia que éste tiene y que lo desperdician. El tiempo todo lo cura, el tiempo es el señor de la razón. Con el correr del tiempo, las heridas se cicatrizan y se curan. Hay quienes sostienen que sucede de igual forma con las cosas de la vida: con el tiempo, todo se olvida.

Elemental, querido Watson. Frase que utilizaba como muletilla el personaje literario Sherlock Holmes, al dirigirse a su ayudante, el Dr. Watson, ambos creados por el escritor Sir Arthur Conan Doyle. La frase es muy famosa, sin embargo los expertos sostienen que dudan de su existencia o que sencillamente fue poco usada en las obras detectivescas de Conan Doyle. Ha surgido de la leyenda y goza de buena salud, como aquella atribuida a El Quijote: Si los perros ladran, Sancho, es señal de que cabalgamos. No se encuentra en el texto cervantino.

Lo dijo

Agua, aire. Son diferentes los elementos. Se complementan y completan la armonía universal. Son distintas las construcciones que circulan en uno u otro ámbito. Ante el naufragio de una embarcación, alguien grita que se trata de una aeronave. No le permitiremos que nos zarandee nuestro conocimiento. ‘Aero’ significa ‘aire’, y, de buenas a primeras, sin mediar una explicación, no debemos aplicar el sufijo a construcciones o situaciones acuáticas. Con ‘aero’ se han formado: aeropuerto, aerotransportado, aeromodelismo. ‘Aeronave’ es el vehículo capaz de navegar por el aire. Un avión, avioneta, helicóptero, cohete, cazabombardero. No creo que el autor del perlón lo usase en sentido figurado cuando relataba la odisea de los pescadores náufragos. ‘Nave’ es palabra latina que significa embarcación. ‘Aeronave’ surgió, al sumársele (en una operación figurada) el ‘aero’ en cuestión. El lenguaje figurado, ahora me percato, tiene su ley del embudo. Si hubiese indicado ‘nave’, el relator habría transitado sin ruidos.


 
 
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