De chiquita, cuando leía sobre el rey Arturo, estaba convencida de que el tipo era un alcohólico. ¿Qué era —me preguntaba—, este amor loco por esa Ginebra? Y es que esa era la traducción que se daba al nombre de la Guenivere de Camelot. Ya luego, me enteré de que se trataba de otro vuelveloco totalmente distinto.
La ginebra deriva su nombre de su principal saborizante, la baya de enebro. Se dice que la inventó un holandés llamado Franz de la Boé, (alias Dr. Sylvius), un profesor de medicina en Leyden por allá por 1650. Originalmente, creó su “elixir” como remedio para las aflicciones renales, saborizando un destilado neutral de granos con aceite de enebro, y le dio el nombre francés de la baya, genièvre.
El alcohol básico se destila a partir del fermento o vino de malta (que es una mezcla de granos de cebada, trigo, maíz y centeno), y se le añade, además de enebro, otros saborizantes: anis, angélica, canela, cáscara de naranja, semillas de cilantro; combinaciones secretas de hasta quince componentes. Para 1655, ya se estaba produciendo comercialmente, y poco tiempo después comenzaron a surgir los diferentes estilos. De las selvas de Suramérica al virreinato de la India.
Cualquier persona medianamente informada sobre el folclor alcohólico puede decirte que el gin and tonic se popularizó en la India, cuando los ingleses lo bebían como descosidos contra la malaria, pero más que nada contra el ennui del expatriado, ya que la quinina, ingrediente activo del agua tónica, ayudaba contra la enfermedad, pero la ginebra ayudaba contra la realidad. Cabe decir, por supuesto, que el chorrito de limón contribuye su dosis de vitamina C. Lo que no sabrán muchos, es que la quinina se extrae de la corteza de un árbol oriundo de Perú y Ecuador, y la dio a conocer la condesa de Chinchón hacia el año 1632, divulgándose después por toda Europa. Su alcaloide, la quinina, de propiedades febrífugas, tiene un efecto deletéreo sobre los plasmodios del paludismo y Lineo incorporó el nombre de Chinchón al género en sus clasificaciones botánicas, en honor a la condesa.
Ginebra, alrededor del mundo
En el Reino Unido se produce ginebra de estilo seco; en Holanda y Bélgica, del tipo genever, que muchas veces se añeja hasta tres años en barricas de roble. Algunos fabricantes de genever las saborizan con frutas, siendo el black currant uno de los sabores más populares. En Alemania se produce una ginebra llamada Dornkaat, en la región de Frisia, sobre el Mar del Norte, y tiene un sabor más delicado que la ginebra holandesa o la inglesa, y también se suele servir fría, sola. El mercado más grande de ginebra es el estadounidense, y sería impensable hablar de la ginebra sin mencionar la Ley Seca, que duró desde 1920 hasta 1933. Cuando la abolieron, el entonces presidente, Franklin Roosevelt, celebró con un martini. En cuanto a la historia del martini, no la tocaré aquí, no por ser harina de otro costal, sino porque llena otro costal entero.
‘Gin and tonic’
2 onzas de ginebra
4 a 6 onzas de agua tónica
Trozo de limón
Verter ginebra en vaso con hielo,
añadir tónico y limón.
Tom Collins
Igual que el Gin and Tonic, pero con doble del jugo de limón y ¾ de onza de sirope de goma.
Se adereza con cerecita y trozo de naranja.