Este ‘thriller’ psicológico de Juan Antonio Bayona se rodó en 10 semanas en las ciudades de Asturias y Barcelona.
Daniel Domínguez Z.
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La actriz Belén Rueda viene de la televisión y su experiencia fílmica se reduce a dos títulos. |
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Los estudios New Line Cinema adquirieron los derechos para hacer una versión a lo Hollywood. |
Laura regresa al orfanato donde pasó su infancia para transformarlo en un alberge para niños discapacitados. Viene acompañada de su esposo Carlos y de su hijo Simón. Mientras ella trata de poner en orden su relación con el antiguo edificio, su pequeño comienza a jugar con una serie de amigos imaginarios.
Un día, el chico descubre que su pasado fue una pesadilla y desaparece sin dejar huellas, quiere alejarse del dolor que le causa una verdad hasta ahora desconocida. Su madre lo busca desesperadamente, algo le dice que aún vive y que la necesita con urgencia. Esta podría ser la sinopsis de El orfanato, la ópera prima del español Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975), cuya experiencia previa venía del cortometraje, los videos musicales y los anuncios publicitarios.
Los primeros esbozos del guión de El Orfanato fueron escritos por el también español Sergio G. Sánchez. Su génesis fue la propia época de niñez del escritor, cuando pasaba largas horas jugando con amigos que no existían y su progenitora preocupada de si tenía algún trastorno mental. Otra referencia para la elaboración de su historia fueron aquellas noches de verano cuando no podía dormir luego de ver hasta el cansancio las películas El Exorcista y La semilla del mal en el aparato VHS que había en su casa.
Cuando el borrador estuvo listo, Sánchez recibió una beca de creación del Laboratorio de Guionistas SGAE y del Sundance Institute. En esa etapa entró al ruedo otro freak de las imágenes, Juan Antonio Bayona, un graduado de la Escuela de Cine de Cataluña que encontró el libreto que había buscado para debutar en la pantalla grande.
¿Su contribución al texto? Combinar la Madre Coraje de Bertolt Brecht con una sombría Wendy del Peter Pan de J.M. Barrie.
La cinta tuvo un presupuesto de 4.7 millones de dólares y fue producida por el mexicano Guillermo del Toro, realizador a quien conoció Bayona haciéndose pasar por comunicador social durante una edición del Festival de Stiges. Años más tarde, El Orfanato inauguraría la edición número 40 de este encuentro anual de cine.
El propio Del Toro le propuso a Bayona que se encargara del remake estadounidense de El Orfanato, pero éste declinó la invitación porque no quería estar involucrado y por tanto tiempo en un mismo proyecto audiovisual. Ah, Bayona luego rechazó otras dos ofertas provenientes de la meca del cine.
Éxito de prensa y de públicoEn 2007, los dos tótemes del séptimo arte ibérico (Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar) no estrenaron producciones y quizás por eso el cine español perdió unos cinco millones de espectadores ese año. Pero la ausencia de las vacas sagradas ayudó a que El Orfanato fuera la película más vista en su país de origen.
Vaya, sinceridad por delante, también colaboró que esta cinta tuviera un estupendo mercadeo, con una idea precisa del público base al que deseaba llegar: los jóvenes. Reforzó que se estrenara con 350 copias en España y que recibiera aplausos cerrados en los festivales de Cannes, Nueva York, Toronto, Fantasporto y Stiges. De algo habrá servido que la revista Time dijera que El Orfanato “tiene momentos tan tensos que necesitarás calmarte y decirte a ti mismo: ‘es sólo una película”, y que el Chicago Sun-Times señalara que es “un ejemplo excelente de por qué es más aterrador esperar algo que experimentarlo”.
El Orfanato convocó a las salas de cine a más de cuatro millones de españoles y obtuvo una recaudación total de 39 millones de dólares, superando a pesos pesados de Hollywood como Piratas del Caribe - En el fin del mundo (36.7 millones de dólares) y Shrek Tercero (35.1 millones de dólares). Este producto, entre comercial y artístico, es la segunda película española más taquillera de la historia detrás de Los Otros, de Alejandro Amenábar, que obtuvo 43 millones de dólares.
Representó a España en la carrera a los Oscar injustamente fue obviada por una Academia de Hollywood más proclive a dar su espaldarazo a dramas, y fue nominada a 14 premios Goya (la versión española de la estatuilla dorada), ganando en siete renglones, incluyendo mejor guión original y dirección novel.
Un sol de BelénEl Orfanato bebe de las inquietas aguas del género fantástico, pero también echa mano del suspenso que generan las cintas sobre casas embrujadas y más un par de escenas de melodrama clásico, pero, sobre todo, es un ejemplo cabal de un thriller psicológico.
Es la clase de película que el espectador no sabe si lo que ve es la realidad pura y dura o los delirios de una madre sufrida. Juan Antonio Bayona pone bajo tanta presión a sus torturados personajes, que éstos manejan un concierto de sentimientos que lo dejarán a usted frío y sin aliento.
Fuera de sus referencias artísticas, que van de los libros de Henry James a las películas de Steven Spielberg, y de sus eficaces efectos especiales, aparte de la fuerza de una narración estremecedora el sol de El Orfanato es Belén Rueda, una actriz que se inició en la televisión como lo hicieran sus colegas Victoria Abril y Penélope Cruz.
Rueda es una intérprete que solo ha participado en dos largometrajes, pero esta modesta cantidad ha sido suficiente para que los entendidos se quiten el sombrero y le hagan reverencias una y otra vez. Su debut en el cine fue al ser la abogada de Ramón Sampedro (Javier Bardem) en Mar adentro (2004), de Alejandro Amenábar.
Esta miedosa declarada encarna en El Orfanato a esa madre que busca la ayuda de la psicóloga del cuerpo de policía (Mabel Rivera) y de una médium (Geraldine Chaplin) para dar con el paradero de su hijo. Para darle autenticidad a su labor se reunió con personas que habían pasado por una situación similar, luego consultó con sociólogos y psiquiatras expertos en la materia y más tarde se preguntó qué haría si tuviera que transitar por ese mismo purgatorio (Rueda es madre en la vida real).
Belén Rueda leyó el guión siete meses antes de comenzar el rodaje, acto seguido vinieron los ensayos, tres meses intensos, con Juan Antonio Bayona y el resto del elenco. En el proceso bajó 16 libras de peso para darle intensidad física a su desempeño emocional, una muestra del deterioro psicológico que sufrió su personaje a lo largo de la trama.
Razones suficientes para cuando, en medio del set, el director gritó: “acción”, vino Belén y conquistó a todos. Bueno, Juan Antonio Bayona ha confesado que como súbdito de Alfred Hitchcock le dio su par de sustos a Rueda durante la filmación de la película en Asturias y Barcelona. Este acto sádico benefició la labor de la actriz, por lo que parece que en la guerra, el amor y el cine, todo vale.
Vaya al cine con ‘Mosaico’El Orfanato se estrenará en Panamá el 11 de abril, pero Mosaico y Publicisa lo invitan a una premiere mañana lunes 7, a las 7:30 p.m., en Cinépolis. Los primeros 90 lectores que nos digan dos películas dirigidas por Guillermo del Toro, se ganarán una entrada válida para dos personas. La respuesta mandarla a promociones@prensa.com