4 de mayo de 2008 :: Edición 291

Lingua

El Reino Medio busca acomodarse.¿Cómo y a qué costo?

La más reciente versión de los juegos olímpicos se lleva a cabo en la Tierra Media de la vida real.

Ana Alfaro

Ah, Tolkien, viejo amigo creador de la Tierra Media.En uno de esos casos en que la vida se copia del arte, está en juego el futuro de los habitantes del centro del universo; nuevamente, la trama gira alrededor de anillos, forjados al pie de un monte.Los de Tolkien, hechos por Sauron al pie de y con las llamas del Orodruin; los de la vida real, al pie de y con las ambiciones del Olimpo.

Así como los de Sauron pasaron de mano en mano, durmieron mil años en el fondo de un río antes de ser rescatados por Déagol y Sméagol, los del Olimpo durmieron por dos milenios, tras extinguirse la antorcha de las olimpiadas clásicas, allá en el 393 d.C.Pero en 1859, el griego Panagiotis Sousos patrocinó la primera olimpiada moderna, que se llevó a cabo en el remozado estadio Panathinaiko (Atenas), en 1870, y otra vez en 1875.El Comité Olímpico internacional fue fundado en 1894 por iniciativa de un francés llamado Pierre Frédy, barón de Coubertin.

La más reciente versión de los juegos olímpicos se lleva a cabo en la Tierra Media de la vida real.Bueno: sus habitantes, realmente, la llaman el Reino Medio o Reino Central.Porque verás: los moradores de Zuangguo, el nombre por el que se ha conocido la civilización china desde hace seis milenios (y de paso, los más antiguos restos homo sapiens encontrados en China datan de aproximadamente 16,800 a.C.Así que ya sabes lo que podemos hacer los panas con aquello de “centro del mundo, corazón del universo”...), fueron los descubridores del papel, la pólvora, la brújula, e independientemente de otras culturas, de su propia escritura.La vasta importancia de Zuanggou le permitió rubricar a sus vecinos también: por ejemplo, ¿por qué crees que Japón es “el imperio del sol naciente”? Pues porque queda al este de China.Y la rúbrica no se limita a lo literario, también está la dominación china en Mongolia y Tíbet, última ésta que ha causado serios disturbios entre los ciudadanos del Reino Medio.

Y así, al igual que los personajes de Tolkien pretendían obtener fuerza y dominio al usar el anillo, para el PCC (Partido Comunista Chino), el coup o golpe (utilizado en sentido no peyorativo, por una vez), de obtener la franquicia para los juegos de verano próximos, puede no resultar en la invisibilidad con que los anillos de Sauron protegían a sus usuarios y con que los dirigentes del PCC esperaban esfumar todos los desastres recientes —e históricamente predecibles del coloso que Napoleón III describiera como “un león dormido”— y dar al país y a su economía un esmalte de democracia, similar a la pátina barata de los falsos jarroncitos de Cloissonnè que se venden en cada callejón de Kow Loon.Porque los resultados han sido otros: En escala luminosa, desde lo díscolo hasta lo siniestro, algunos efectos: Hace varios meses Steven Spielberg retiró su apoyo como asesor creativo de los juegos, y en marzo, Haile Gebrselassie, actual tenedor del récord del maratón, indicó que no correrá en Beijing por el daño que el smog de dicha ciudad puede causar a sus pulmones.Del lado sombrío, mas no asombroso, hay protestas por el rol de China en el conflicto de Darfur, y hace pocos días, un embarque de armas destinado para Zimbabwe fue devuelto a China tras la negativa de estibadores sudafricanos de desembarcar los embalajes mortales.

En el seno de lo chino, recientemente se registraron más de diez muertes —clavadistas sin piscina, obreros caídos desde los altos del nido futurístico que será el nuevo Estadio Nacional de Beijing—, mientras que moneycentral.msn.com informa de efectos negativos que tendrán las Olimpiadas sobre la población china.Siguen teniendo problemas, no obstante haber comprado 80 mil taxis nuevos; convertido hornos de carbón a gas natural; reubicado fábricas a la campiña; prohibido el tránsito de camiones durante el día, y expandido el sistema de transporte subterráneo para rebajar el smog.

Pero la economía de Beijing subió en 1,400% desde 2,000%, lo que implica mayor población, mayor poder adquisitivo, y más autos (400 mil más cada año), por lo que no parece que bajará el smog.Además, todos los recursos de China ya están comprometidos: el desvío de 80 mil millones de galones de agua de las provincias del norte causarán el cierre de plantas industriales y actividades agrícolas, aunado a que, desde ya, 60% del cauce fluvial del país es malsano; la reasignación de alimentos para la aldea olímpica causará faltantes en el interior del país que conllevará a disturbios; se sentirán más penurias económicas con el cierre forzado de las industrias que rodeen las ágoras olímpicas.

Visto está que los deportes y la diplomacia van de la mano (la manipulación germana de las “Olimpiadas nazi” de 1936; la “Ping-pong Diplomacy” entre China y EU en los años de 1970).El eslógan interno de China era “estamos seguros hasta agosto”, pensando que el estatus de Cover Girl deportista le iba a dar superávit socioeconómico, pero en vez, el estribillo de Saurón, el de Tolkien (“Un Anillo para gobernarlos a todos, un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”), al tratarse de los cinco aros olímpicos, traerá a China como resultado consecuencias de represión interna, con seguras secuelas, que hacen desear que el león nunca se hubiera despertado.


 
 
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