4 de mayo de 2008 :: Edición 291

Cine

Sin guión no hay historia

Los guiones están compuestos de imágenes, personajes, diálogos y descripciones.De eso sabe el docente y escritor Joan Álvarez Valencia.

Daniel Domínguez Z.

Eric Batista
Es director de la Fundación para la Investigación del Audiovisual de España.
“Volver”, de Pedro Almodóvar y protagonizada por Penélope Cruz, es uno de los mejores guiones de los últimos años en España, de acuerdo con Álvarez Valencia.
Los hábitos del espectador de cine están cambiando a nivel mundial y las películas procedentes de Hollywood dominan en Europa.Encima, a casi nadie le importan los guionistas y el Gobierno panameño debe apoyar más al séptimo arte nacional.Así ve el panorama el profesor y guionista español Joan Álvarez Valencia.

Para el director de la Fundación para la Investigación del Audiovisual de España, un país que apenas comienza a caminar en materia de cine como Panamá, necesita urgentemente una nueva generación
de guionistas tanto para cine como para televisión.

“Hay que cuidar el desarrollo de los proyectos.Una película no se hace de la noche a la mañana.Juntar el dinero necesario cuesta mucho.Hay que convencer a mucha gente y es una tarea colectiva.Para todo esto requieres de un guión.Falta una visión clara del cine si no hay guiones de por medio”, indica Álvarez Valencia, docente del segundo diplomado en producción cinematográfica iberoamericana que se realiza actualmente en Panamá y en el que participan 16 personas provenientes de ocho países.

Le preocupa que todavía las autoridades panameñas “no hayan dotado de un fondo monetario” para que el cine arranque de una vez por todas (ver recuadro).

“Es absolutamente necesario que exista aquí un fondo de protección a la cinematografía, algo que hay en todos los países fuera de Estados Unidos.Un dólar invertido en el cine panameño significa tener dinero para colaborar en la producción de sus proyectos, ya que ustedes están en una situación económica muy buena y pueden lograr coproducciones con empresas de la región”.

Sin ir muy lejos, varios de los participantes del diplomado iberoamericano, organizado por la Asociación Cinematográfica de Panamá e Ibermedia, tienen borradores de guiones que quisieran filmar a mediano plazo con coproductoras nacionales y rodar escenas de sus proyectos en el país y con
artistas locales.

Sobre el Canal

Hay un proyecto que le ronda la cabeza desde hace tiempo a Joan Álvarez Valencia: realizar una miniserie de 13 capítulos en torno a la construcción del Canal de Panamá.“Las historias en torno al inmenso esfuerzo que supo llevar a cabo ese portento, así como los sueños y los fracasos de personas detrás del Canal.Vamos a emplear estos meses de mayo y junio para explorar el potencial que tiene el tema y creo factible encontrar coproducción con España, Estados Unidos, Colombia, Francia y Panamá”.

Propone que Panamá siga los pasos de la productora argentina Patagonik, que anualmente hace por lo menos tres películas distintas entre sí.Una cinta animada para conquistar a los niños y convertirlos en adultos que apoyen su propia industria.Una segunda comercial que tenga un presupuesto holgado y una factura decente para combatir en la taquilla con los productos made in Hollywood, y un filme de arte que aspire a participar en festivales internacionales.“Solo así lograrán ustedes una normalización de su industria.Si van por un determinado tipo de cine terminarán cansando al público”.

El que escribe

El guionista está de último en la fila de los famosos, un artista que al parecer no merece crédito alguno y por quien casi nadie pelea, salvo su propio gremio.

¿La culpa? De los productores que mandan en las industrias fílmicas y de los directores que escriben (de Godard a Fellini, pasando por Berlanga).De ambos sectores es la responsabilidad de que el escritor de imágenes se quede sin pastel y velas en su cumpleaños.Sin lágrimas, que el asunto mejorará según Joan Álvarez Valencia.

“Los guionistas tenemos cada vez más importancia y sin un guión no hay una buena película. Probablemente en el futuro haya alguien que vaya a ver una película porque es de tal guionista”, indica este europeo que visita el istmo por tercera ocasión.

La televisión, más que el cine, le da continuidad laboral al guionista.“Por eso los guionistas deben apuntar por allí.Este es un aspecto que queremos cuidar más en España porque es por donde se pueden financiar y mejorar nuestras películas”, indica quien calcula que en su país, en activo, hay entre 300 y 500 guionistas.

Guiones de ensueño

Apuesta a ganador por un guión cuando ofrece personajes con un carácter definido o aquel que brinda un toque original a la historia que cuenta.También le agradan cuando se emociona con sus conflictos argumentales (los personajes y sus luchas) o logra diálogos
acabados.

“Una película es uno de los espectáculos más maravillosos que hay porque realmente nos inunda la conciencia.Sentimos la película cuando la vemos.Hay que regalarle al espectador la experiencia de un viaje a algo que ellos no conocen, y eso se logra, entre otras, con un guión acabado”, dice Álvarez Valencia mientras se acaba un cigarrillo fuera del hotel donde imparte clases.

Guiones bárbaros hay muchos.Unas muestras que propone Álvarez Valencia para cualquier apasionado del cine son las estadounidenses El apartamento (1960), de Billy Wilder e I.A.L.Diamond; Babel (2006), de Guillermo Arriaga; Crash (2004), de Paul Haggis, y Juno (2007), de Diablo Cody.Su lista también incluye el texto de Al otro lado (2007, Turquía-Alemania), de Fatih Akin, y de España se va por Los Otros (2001), de Alejandro Amenábar y Volver (2006), de Pedro Almodóvar.

“Estos guionistas han hecho un pacto de ficción con el espectador para que crea en lo que le van a contar.Este proceso se logra con la verosimilitud y es hacerle creer lo que le vamos a contar, aunque sea mentira”, dice este zorro viejo fílmico.

En el lado oscuro de la fuerza está el cine comercial, que “busca contentar a una audiencia mayoritaria, descuidando lo visual y lo argumental.Son películas que se basan en personajes cómicos o dependen
demasiado de los efectos especiales o de una estrella.Es un cine para ganar dinero”.

Aunque advierte que hay películas comerciales de calidad, aquellas que pagan las cuentas de los productores, pero que por ello no le entregan el alma a lo fácil, a los clichés y a las fórmulas preestablecidas.

Cita el caso de títulos que son hechos por artistas independientes y que por funcionar en la boletería también deben ser considerados comerciales en el mejor sentido de la palabra.En ese aspecto menciona a No es país para viejos, de los hermanos Coen y ganadora de cuatro premios Oscar (incluyendo mejor película), que tuvo un presupuesto de 25 millones de dólares y a nivel mundial recaudó 159 millones de dólares.

De bajada

En 2007, cinco millones de espectadores dejaron de ir a las salas en España.“Hubo una baja, pero de todo tipo de cine, incluso del norteamericano, y por supuesto, del español.Pero este fenómeno es mundial.El cine pierde espectadores en los teatros y los gana en la televisión, en dvd y por internet”.

El séptimo arte producido por Hollywood se queda con una enorme tajada en la tierra de Picasso.Según el guionista Joan Álvarez Valencia esa influencia está entre el 80% y el 86% de la preferencia.

En su opinión, el único país en el Viejo Mundo donde el escenario se modifica es en Francia, donde el cine galo domina entre 30% y 40% del gusto.En el resto de Europa, el consumo del cine nacional es poco y oscila entre el 8% y el 20%.

A pesar de esta raquítica radiografía, cree que el guión en España goza de una salud óptima y han encontrado la clave para mantener a su audiencia.“Hay distintos tipos de película.Hacemos filmes de espectáculo, se hacen cintas de consagrados como Almodóvar y Amenábar; otras de tipo medio con marcado interés por la comedia y unas potentes óperas primas hechas por gente joven”.

Para sobrevivir es vital que todos los proyectos puedan interesar a un público, por lo menos, regional.“Sumando la audiencia de cada país, por muy baja que esta sea, se hace una cantidad interesante de personas”.También recomienda que los cineastas aborden el tren supersónico de la era digital, que democratizará y facilitará las ideas que desean trasladar a la pantalla grande.

Una salida para que el cine se mantenga a flote, es hacer alianzas con las cadenas de televisión.De esta manera se le puede robar audiencia a la poderosa producción norteña y los espectadores adquirirán paulatinamente el placer de disfrutar películas sobre situaciones que le son cercanas.“Debe haber un respeto en cada país por su propia cinematografía, porque en ellas hay un pedazo de nuestras vidas”.

Ley sin fondos

• La ley de cine de Panamá existe, es la 36 del 19 de julio de 2007, pero no hay dinero para que funcione como debe ser.
• Luis Pacheco, presidente de la Asociación Cinematográfica de Panamá (Asocine), explica que “aún no ha llegado a las manos del presidente Martín Torrijos la reglamentación de esta ley, ya que los principales puntos se dejaron para la reglamentación, para que el proceso fuera más rápido. Esto fue a solicitud de la misma Asamblea Nacional y del Gobierno”.
• Indica Pacheco, publicista de profesión, que “ahora mismo está ya casi terminada la reglamentación y en Asocine queremos leerla antes de que el Presidente la firme, aún no nos la han dejado leer. En la reglamentación está lo que debe tener el Fondo de Fomento Cinematográfico, que ahora es cero. Tenemos un fondo de fomento sin fondos”.
• El Fondo de Fomento Cinematográfico, que estará bajo el paraguas del Instituto Nacional de Cultura, debe tener los recursos suficientes para cumplir con los objetivos planteados en la ley. “Es importante que el Gobierno vea la necesidad de apoyar la cultura audiovisual en Panamá. De lo contrario, la ley no tendría mucho sentido y no existiría un real apoyo del Gobierno en crear esta nueva industria en Panamá, que generará empleo y traerá divisas”.
• Añade Pacheco que “cada dólar que se invierte en cine se multiplica por seis en los beneficios que la proyección internacional de nuestro propio cine da al país”.


 
 
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