11 de mayo de 2008 :: Edición 292

La última palabra

La diosa de la ocasión

Refranes sobre la ocasión hay varios. Por ejemplo: la ocasión al encontrón; la ocasión ida, para siempre perdida, la ocasión llega, llama y no espera, etc.

Rafael Candanedo

Hijo de Urano y Gea (Madre Tierra), Océano semejaba todas las fuerzas de la naturaleza. Con su esposa, tuvieron 3,000 hijos, los ríos, y además sus fuentes. Resultado de la imaginación en la Grecia Antigua. Hijo de Afrodita, Anteros es el dios de la pasión; Hijo de Apolo, Esculapio es el dios de la medicina; Cloris, la diosa de las flores; Eros (Cupido, en el mundo latino) es el dios del amor humano; Hebe, la diosa de la juventud, y las Irinias —hermanas de Océano— eran las diosas vengadoras.

Una deidad era responsable de la oportunidad. La diosa de la ocasión. Una mujer hermosa, desnuda, alada y parada de puntillas de una rueda y con un cuchillo en la mano. En cualquier momento puede desplazarse esta beldad. A ella no se le puede dejar escapar. Para más señas de su vocación escurridiza, era visible la dicotomía del exterior de su cabeza: sobre la frente, un mechón abundante, y en la parte trasera, calvicie total. De esa deidad surgieron los refranes: “hay que tomar la ocasión por los cabellos” y “la ocasión (o la oportunidad) la pintan calva”.

A la diosa había que encararla cuando se dirigía hacia uno, tomar una decisión inmediata. Simbolizaba la fugacidad y el riesgo inherentes a una oportunidad. Como tenía alas, era huidiza. No había que esperar resultados cuando no se le tenía de frente. De espaldas, no podría asírsele, pues era calva.

En Refranero panameño, esa monumental obra sobre la materia de la profesora Luisita Aguilera P., aparecen tanto “a la ocasión la pintan calva” y “a la ocasión se le coge por los cabellos”. “Denota este refrán —afirma— la poca frecuencia conque se presentan las oportunidades, y la necesidad que hay de ser activo y diligente a fin de aprovechar todas las buenas coyunturas”.

Ella cita otros refranes sobre la ocasión: la ocasión al encontrón; la ocasión ida, para siempre perdida; la ocasión llega, llama y no espera; la ocasión no admite dilación; la ocasión no pasa andando, sino volando; la ocasión perdida no se recobra fácilmente; asir a la ocasión por la melena; quien de la ocasión no sabe aprovecharse, no tiene de qué quejarse.

Pelonera. Panameñismo. Situación mediante la cual un grupo de jóvenes le da golpes en la cabeza a un joven, como resultado de un juego o recriminándolo por una acción. En sentido figurado, se usa para reprobar en forma unánime una idea por la inmensa mayoría. En Colombia, México y El Salvador se emplea el sustantivo peleonero (de pelea) con el significado de pendenciero.

Miles. Puede ser adjetivo o sustantivo. Plural de mil. Como adjetivo: El libro tiene miles de páginas. Como sustantivo, la palabra mil es de género masculino y se usa, en singular, para designar el propio número: Después del novecientos noventa y nueve, sigue el mil. En plural significa ‘millares’ y le sigue un complemento especificativo introducido por la preposición de: Había miles de personas en la puerta del estadio. Puesto que se trata de un sustantivo masculino, aquellos determinantes que lo acompañen deben ir también en masculino: los miles de personas, unos miles de personas, esos miles de personas (y no las miles de personas, unas miles de personas, esas miles de personas).

Remangar. Verbo transitivo que significa levantar o recoger hacia arriba las mangas e incluso la ropa. Además y en sentido figurado es tomar enérgicamente una resolución. Se emplea en forma pronominal: ‘remangarse’. Con frecuencia usamos ‘arremangar’ y ‘arremangarse’, formas populares. “Remangarse las mangas” es una repetición inadecuada e innecesaria. Dentro del verbo está la sustancia ‘manga’. Si se tratase de otra prenda del vestuario o una idea que encajase, entonces es legítimo adicionar el complemento directo al verbo. (Arremángate).

Lo dijo

“Carro arrolla a señor luego de salir de cantina en La Chorrera”. Así sostiene el titular de un diario. ¿Quién salía de la cantina? ¿El vehículo estaba libando en territorio chorrerano? Carro borrachín. Muchos conductores andan tan desesperados con la ingesta de alcohol que están contagiando del vicio a sus amados carros.

Necesitamos una ley anti-alcohol. ¿Por qué contra el tabaco sí? Si en los diarios llueve, en la radio no escampa. En la época de la final del campeonato de béisbol, un locutor concluyó: “En el segundo lugar, hay una situación interesante: Chiriquí, Veraguas y Los Santos, ya que ambos equipos tienen similar cantidad de partidos ganados y perdidos”. ¿Ambos? ¿Acaso no son tres? El adjetivo plural ‘ambos’ se refiere a dos: el uno y el otro. Es una palabra latina y siempre ha tenido ese significado. No hay discusión.


 
 
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