Un segundo libro del escritor C.S. Lewis visita los cines del mundo. Nuevas aventuras fantásticas pensadas para la gente joven.
Las Crónicas de Narnia: el Príncipe Caspian (2008) nos permite regresar a un mundo fantástico donde hay gente buena y otra que solo piensa en el poder.
Este es el segundo de los siete libros del escritor C.S. Lewis que termina en el cine. Cuenta la historia de los cuatro niños que terminarán siendo los príncipes y reyes de Narnia, los que deben enfrentar a seres malvados que solo quieren destruirla. Esta vez deben ayudar a un joven monarca que pierde momentáneamente su cetro y para recobrarlo tendrán la ayuda de duendes y minotauros, así como de ratones y tejones que tienen el poder de la palabra humana.
En 2005, la primera de estas aventuras, Las Crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero, recaudó a nivel mundial 738 millones de dólares y tuvo un costo de producción de 180 millones de dólares.
Su puesta en escena y sus coreografías de combates les debe demasiado a lo ya planteado por Peter Jackson en la trilogía de El Señor de los Anillos, por lo que da la sensación de que no es auténtica.
El Príncipe Caspian, dirigido por Andrew Adamson, recibió el apoyo del 70% de los críticos en Estados Unidos, por lo que su aprobación fue menos que regular.
The Washington Times comentó que esta secuela “no es tan abiertamente religiosa como la original, aun cuando el poderoso Aslan (el majestuoso león cuya voz es responsabilidad del actor Liam Neeson) retorna en un cameo. Pero su acción combinada con una espiritualidad de tono neutral solo sirve para augurar una taquilla gloriosa y la garantía de otras Crónicas”. Ya se anunció que para el verano de 2010 será el estreno de The Chronicles of Narnia: The Voyage of the Dawn Treader.
El Boston Globe comentó que es “una película sólida, pero aparatosa, y sólo ocasionalmente con verdadera magia. Puede que sea un entretenimiento efectivo, pero la productora Walden Media, del millonario cristiano Philip Anschutz, ha dado a la audiencia americana algo que realmente no necesitaba en este momento: un manual sobre los beneficios de la guerra santa”.