Hasta el 21 de octubre se presentan en el Museo de Arte Contemporáneo las obras participantes en la VIII Bienal de Arte de Panamá.
On chino y un burro”, del panameño Abner Benaim, es una de las obras que conforman “El dulce olor a quemado de la historia”, de la VIII Bienal de Arte de Panamá, que se presenta hasta el 21 de octubre en el Museo de Arte Contemporáneo, de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.
Este proyecto es un monumento a los caídos en los sucesos de la separación de Panamá de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, capítulo inaugural de la independencia del istmo que permitió a Estados Unidos seguir adelante con su proyecto de construir el Canal. Suele decirse que un chino y un burro fueron los únicos dos muertos en esos sucesos, ambos víctimas accidentales de los pocos morteros disparados.
Esculpido en tamaño real y emulando bronce añejo, “Un chino y un burro” es un estudio sobre la tendencia a levantar monumentos en nuestras sociedades, a menudo para la glorificación de la guerra. Este es el monumento hecho a los que usualmente no tienen uno, los que mueren por casualidad, sin querer ser mártires o héroes; a los que representan más a la paz que a la fuerza de un ejército u otro. “Un chino y un burro” se hizo en colaboración con el escultor Benjamín Rivera.