5 de octubre de 2008 :: Edición 312

Escenario

La bienal continúa




Hasta el 21 de octubre se presentan en el Museo de Arte Contemporáneo las obras participantes en la VIII Bienal de Arte de Panamá.

On chino y un burro”, del panameño Abner Benaim, es una de las obras que conforman “El dulce olor a quemado de la historia”, de la VIII Bienal de Arte de Panamá, que se presenta hasta el 21 de octubre en el Museo de Arte Contemporáneo, de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.

Este proyecto es un monumento a los caídos en los sucesos de la separación de Panamá de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, capítulo inaugural de la independencia del istmo que permitió a Estados Unidos seguir adelante con su proyecto de construir el Canal. Suele decirse que un chino y un burro fueron los únicos dos muertos en esos sucesos, ambos víctimas accidentales de los pocos morteros disparados.

Esculpido en tamaño real y emulando bronce añejo, “Un chino y un burro” es un estudio sobre la tendencia a levantar monumentos en nuestras sociedades, a menudo para la glorificación de la guerra. Este es el monumento hecho a los que usualmente no tienen uno, los que mueren por casualidad, sin querer ser mártires o héroes; a los que representan más a la paz que a la fuerza de un ejército u otro. “Un chino y un burro” se hizo en colaboración con el escultor Benjamín Rivera.


 
 
Derechos Reservados 2008
Corporación La Prensa